A los 21 años, mientras me formaba como técnico de laboratorio,empecé a cuestionarme si no había otra manera de entender la vida más allá de lo que mis sentidos podían percibir. Ver y conocer bajo el microscopio  células interactuando en nuestro cuerpo de manera perfecta y sin que nadie les diga cómo, me hizo pensar que hay algo más grandioso e intangible que gobierna la Vida. Éste fue el desencadenante de todo lo que vino después. Comencé a leer libros de Eric Rolf, de Paulo Coelho o James Redfield entre otros. A medida que indagaba, más preguntas me surgían y más libros leía. Mi fuerza de voluntad y mi curiosidad me hicieron una persona autodidacta.

En aquella época veía la maternidad como algo muy lejano y, aún así, algo me empujaba a  leer sobre  ella , sobre crianza,  educación alternativa, sobre la biología de la mujer o sobre el comportamiento infantil. Fue en pleno embarazo cuando empecé a devorar libros de estas temáticas. Descubrí  cómo todo estaba conectado con las emociones reprimidas y las creencias  limitantes. Laura Gutman, Rebeca Wild,  Christian Northrup o Carl Gustav Jung fueron mis mentores.

 

He viajado  por tres continentes y he aprendido que, aunque hay numerosas culturas, se repiten patrones parecidos que poco tienen que ver con el lugar de origen: abandono emocional y afectivo, violencias, agresiones, matrimonios infelices, abusos, infidelidades, separaciones, embarazos no deseados, enfermedades y un largo etcétera.

Hay algo inherente al ser humano que forma parte de su naturaleza y no depende del exterior.

   A los 28 fui madre a 4.000 km de mi ciudad natal y mi familia. Nada de clases preparto ni pruebas médicas mensuales, allí estábamos Mamá África y yo. Los conocimientos que ya había adquirido en aquella época y otras experiencias de vida me hicieron más segura, más fuerte y más mamífera, con lo que mi embarazo y parto fueron perfectos para mí (que no quiere decir idílicos ni entre algodones). En esta etapa fue donde me empapé de la sabiduría del obstetra francés Michell Odent.

   Años después volví a España y continué mis estudios indagando en otras formas de acompañar a los niños: María Montessori, Emmi Pikler, Yvonne Laborda y Naomi Aldort me fueron de gran ayuda junto con la compresión de La ley del espejo: lo que es afuera, es adentro. Me formé en Bioneuroemoción® con Enric Corbera, un método holístico basado en principios de física cuántica, epigenética, transgeneracional, las cinco leyes biológicas y  PNL (programación neurolingüística) entre otros. También me he formado en Sanar la Herida Primaria, una herida que casi todos arrastramos desde nuestra infancia, además de profundizar en Crianza Consciente y Educación Emocional con  Yvonne Laborda

    Creo que la vida es un aprendizaje contínuo, por eso sigo ampliando formaciones en Bioneuroemoción®, en Crianza Conciente y las cinco leyes biológicas entre otras, además de estudiar y practicar  UCDM

 La finalidad primordial de todos estos conocimientos es aplicarlos y experimentarlos en mi vida como mujer,como madre y como hija. El siguiente objetivo es compartir mis experiencias con madres y padres por si a alguien le sirve,inspira o resuena alguna de las historias o informaciones que comparto.